Los jardines y espacios públicos de la ciudad de Valencia incluyen cada vez más áreas dedicadas a la conservación de la biodiversidad. Gracias a la colaboración de Fundación Global Nature con el ayuntamiento, la administración local de la ciudad, en el jardín de Malilla se ha intervenido en tres parcelas diferentes para probar tres mezclas de semillas. Aunque el proyecto Interreg Flores Locales se centra en mejorar las cadenas de valor entorno a las semillas nativas sobretodo en un contexto agrario, desde Fundación Global Nature se propuso explorar otros sectores como el del ajardinamiento urbano.

La intervención pretendía comprobar si el uso de semillas nativas (especies autóctonas recogidas de poblaciones cercanas, y por tanto con un fenotipo y genotipo más parecido a sus congéneres silvestres) permitía tener ajardinamientos que fueran al mismo tiempo atractivo y útiles para la biodiversidad. La hipótesis de trabajo es que las plantas autóctonas y locales están mejor adaptadas a las condiciones locales y, por tanto, se maximizan los servicios ecosistémicos y beneficios que generan.

Las parcelas se visitan todos los meses y se realiza un inventario de plantas, así como un conteo de polinizadores, mostrando hasta la fecha una sucesión muy interesante y larga de especies vegetales desde invierno hasta la actualidad, y una altísima actividad de polinizadores.