Importancia de las semillas autóctonas

Una semilla es mucho más que el origen de una planta, una flor o un alimento. Una semilla es el principio de la vida y es capaz de recuperar por completo un suelo degradado hasta el punto de convertirlo en un espacio vivo capaz de ofrecer servicios ecosistémicos. Esas semillas se podrán usar en los lugares más variopintos, pues ofrece un variado mosaico de posibilidades desde cunetas de las vías del tren hasta los alcorques que vemos en nuestras aceras, pasando por jardines, espacios urbanos y periurbanos abandonados, cultivos de viñedos, olivares, dehesas, diversas infraestructuras. Todos estos lugares, si están degradados, pueden llenarse de vida gracias a flores autóctonas.

Freno al cambio climático

La clave para conseguir recuperar biodiversidad con las flores es la calidad de esa semilla que, ante todo, ha de ser autóctona, es decir, del lugar en el que se va a sembrar. Porque eso le permitirá no sólo tener un índice alto de éxito en la implantación, sino además, crear un ecosistema fuerte que sobrevivirá y se autoperpetuará. En este complejo, pero apasionante trabajo se encuentra el proyecto “Fleurs locales”.

 La pérdida de biodiversidad es uno los grandes problemas de la actualidad, acelerada por el cambio climático y esta acción pretende ser una opción válida para frenar esa merma.