Los meses de verano son plena temporada de recogida de semillas. Es un buen momento para salir a campo para recolectar y encontrar especies autóctonas, que son el origen de nuestro proyecto Fleurs Locales para llenar de flores espacios degradados y crear negocios por la biodiversidad. En los diversos países que componen este proyecto (Francia, España y Portugal), salimos al campo para vigilar los estados de madurez de ciertas especies de flora y hacemos la recolección casi siempre de forma manual, con nuestras manos. Luego toca limpiar la semilla y almacenarla en lugares secos para garantizar su conservación.

El proceso continúa con el procesado y la limpieza: las semillas a veces vienen con frutos o partes que no queremos. Hay que separarlas para su conservación y uso. En Fleurs Locales la limpieza suele ser manual o con mecanismos sencillos como sistemas de tamices en columna o sopladores.

Finalmente, el almacenamiento: debe hacerse con semillas con un porcentaje de humedad muy bajo y garantizando la trazabilidad, con los lotes bien etiquetados (fecha, lugar y especie). Este material lo usaremos en otoño o primavera, según la zona, pero podríamos guardarlo para hacerlo más adelante.

Los terrenos que vamos a sembrar en Fleurs Locales son de lo más variado y abarcan desde espacios agrícolas a obra civil o zonas urbanas abandonadas. El éxito será que las semillas autóctonas revivan esos espacios degradados y consigan convertirlos en espacios vivos que ofrezcan servicios ecosistémicos y recuperen la biodiversidad.